Ciérrale la puerta a la osteoporosis

Ciérrale la puerta a la osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad esquelética sistémica, es decir, que no ocurre en un sola área del esqueleto, sino que puede tener lugar en varios huesos. Se presenta cuando ha habido una pérdida severa de los minerales que conforman el hueso, afectando la microarquitectura del sistema óseo. Esta condición compromete la fortaleza y resistencia de los huesos, aumenta su fragilidad y predispone a sufrir fracturas, las cuales a su vez aumentan el riesgo de morbilidad  y mortalidad.

Idealmente, los huesos deberían ser y permanecer densos, esto es sinónimo de resistencia y fortaleza. Un hueso denso será mucho más difícil de fracturar que uno con poca densidad. La densidad de los huesos está dada por los minerales que lo conforman, donde el calcio juega el papel más importante.
La osteopenia, por su parte,  se presenta cuando un hueso o una parte de este está menos denso de lo normal, es decir, cuando ha perdido una parte significativa de los minerales que lo conforman, sin llegar a ser una pérdida tan severa como sí lo es en el caso de la osteoporosis. 

Aunque puede ocurrir en cualquier persona, se presenta con mayor frecuencia en mujeres que ya han pasado la menopausia, principalmente debido a la pérdida de estrógenos. Se ha estimado que una mujer de 50 años tiene un riesgo del 40% de sufrir una fractura en el resto de su vida y que en los hombres este riesgo alcanza el 13%.
La densidad mineral del hueso aumenta progresivamente hasta alcanzar su punto máximo más o menos a los 30 años de edad. Este pico máximo determina la cantidad de masa ósea en las etapas siguientes de la vida.

Para conseguir una masa ósea óptima se tienen en cuenta tanto factores genéticos como externos, tales como la nutrición (específicamente el consumo de calcio y vitamina D),  la práctica de actividad física regular; así como el consumo de cigarrillo y alcohol, los cuales juegan un papel en contra de la salud ósea. Las mujeres, normalmente, alcanzamos una masa ósea menor que la de los hombres, razón por la cual también estamos mucho más expuestas a sufrir de osteopenia u osteoporosis en algún momento de la vida. 

Tiene gran sentido el hecho que sean las personas de mayor edad quienes estén más expuestas a sufrir del sistema óseo, pues ocurre que a mayor edad es más factible que se presenten problemas visuales, auditivos, cognitivos y musculares que aumentan el riesgo de caídas y con estas, consecuentes fracturas. 

Sin embargo, es posible prevenir el desarrollo tanto de la osteopenia como de la osteoporosis, teniendo en cuenta ciertos hábitos desde la juventud:

  • Asegurar un adecuado consumo de Calcio y Vitaminas D y K, no solo en la edad adulta si no desde la niñez.
  • Evitar tener un peso por debajo de lo normal, es decir, un IMC por debajo de 18.5 Kg/m2 en adultos menores de 60 años. 
  • Evitar el consumo de cigarrillo o tabaco. Las personas fumadoras tienen una menor densidad mineral ósea. 
  • Mantener  una dieta equilibrada, evitando los excesos de cualquier tipo.
  • Practicar actividad física regularmente desde edades tempranas hasta edades avanzadas. El ejercicio físico enlentece la pérdida de minerales en el hueso.
  • Prevenir las fracturas en cualquier momento de la vida, principalmente a partir de los 40 años, pues una fractura de esta edad en adelante predispone a tener nuevas fracturas más adelante. 

Camila Henao Uribe – Nutricionista Dietista– Laboratorios Funat

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